Para poner fin a la guerra en Ucrania, debemos saber cómo prevenir nuevas guerras

Hay que imponer un alto el fuego inmediato en Ucrania. Armar a Ucrania y adoptar las duras sanciones anunciadas contra Rusia no hacen sino acentuar y exacerbar la guerra. No son la soluci√≥n para la paz y para ¬ęliberar¬Ľ a los ucranianos, sino, sobre todo, el instrumento para la derrota, o incluso la muerte de Rusia por asfixia econ√≥mica y, secundariamente, para someter el futuro de los ucranianos a los intereses de Estados Unidos y de las ¬ępotencias¬Ľ europeas occidentales. En la actual escalada, no son los colores del arco iris, sino las setas nucleares las que est√°n en el horizonte. Qu√© absurdo.

Es bien sabido que la guerra en Ucrania -el pa√≠s donde naci√≥ Rusia, el Estado de Rusia- no es principalmente una guerra entre rusos y ucranianos. Se trata de una distorsi√≥n de la historia actual propagada en particular por quienes, empezando por Estados Unidos y los dirigentes de los pa√≠ses de la OTAN, provocaron la inaceptable invasi√≥n de Ucrania por parte de Rusia y son corresponsables de ella con Rusia. ¬ŅPor qu√©? Tratemos de entenderlo.

La guerra en Ucrania es el resultado, entre otros, de dos grandes factores de oposici√≥n y conflicto entre pa√≠ses y grupos sociales dominantes en todo el mundo. Mientras no se eliminen estos dos factores, habr√° ¬ęcomo mucho¬Ľ suspensiones temporales de guerras mundiales ¬ęlocalizadas¬Ľ, que terminar√°n aqu√≠ con la ¬ęvictoria¬Ľ de unos y all√≠ con la ¬ęvictoria¬Ľ de otros. Las v√≠ctimas seguir√°n siendo los habitantes de la Tierra, todas las especies incluidas. La autodestrucci√≥n de la humanidad seguir√° siendo una amenaza en el horizonte.

Primer factor. La guerra de supervivencia entre dos potencias mundiales anta√Īo fuertes e indiscutibles, pero en crisis y cada vez m√°s debilitadas.

La ¬ęguerra en Ucrania¬Ľ forma parte de la nueva fase de la guerra entre Estados Unidos y Rusia desde el colapso y desaparici√≥n de la URSS en 1989 y el fin de la Guerra Fr√≠a Este/Oeste. Por un lado, se trata de la guerra que los grupos sociales dominantes en Estados Unidos (y, bajo su impulso/imposici√≥n, en los pa√≠ses de la OTAN) han librado contra Rusia durante los √ļltimos treinta a√Īos para debilitar su poder pol√≠tico, econ√≥mico y militar, aprovechando la grave crisis de r√©gimen en la que hab√≠a ca√≠do el pa√≠s en 1989. Es una de las guerras que libra Estados Unidos para mantener su lugar como primera potencia mundial frente a los factores de erosi√≥n y debilitamiento que han contribuido al regreso con fuerza en Estados Unidos del ¬ępueblo americano¬Ľ conquistador, nacionalista y racista, del que Trump se ha convertido en el campe√≥n m√°s convencido.

Por otra parte, es la guerra tanto de resistencia contra la supremacía de Estados Unidos, como de ataque, a favor del restablecimiento del poder perdido por el colapso de la URSS, que los grupos sociales dominantes en Rusia han llevado a cabo: a) a nivel internacional, en un contexto de creciente debilidad frente a su enemigo de la Guerra Fría, y b) a nivel continental en el Este y el Oeste de la Rusia actual frente a los países/estados que se han independizado y son hostiles a Rusia. Para Putin en particular, el recuerdo y la fascinación del poder de Rusia en el pasado, incluyendo el período de la URSS, han sido y son para la mayoría de los actuales líderes rusos fuentes de inspiración para su estrategia de poder bélico y despótico.

Sin embargo, Mijail Gorbachov (*) hab√≠a sido claro, sincero y por encima incluso de los intereses de poder directos de Rusia, en un mensaje oral p√ļblico a Estados Unidos (y a sus oponentes rusos) unos meses antes de la reunificaci√≥n alemana en 1990. Les advirti√≥ que no cometieran el error de considerar la desaparici√≥n de la URSS como una victoria de los Estados Unidos y del sistema capitalista de mercado. La URSS, insisti√≥, se hab√≠a derrumbado por razones estructurales internas, porque su sistema hab√≠a demostrado ser ineficiente, injusto e insostenible. Por ello insisti√≥ en que debe darse prioridad a la construcci√≥n de un nuevo sistema de seguridad econ√≥mica y pol√≠tica europea que garantice unas relaciones pac√≠ficas Este-Oeste entre todos los pueblos europeos. As√≠, retom√≥ una propuesta anterior que hab√≠a hecho a Estados Unidos para el desmantelamiento coordinado de las armas nucleares. La propuesta fue rechazada por Estados Unidos, que s√≥lo estaba a favor de una reducci√≥n del n√ļmero de misiles nucleares, por lo que Gorbachov contest√≥: ¬ęDe acuerdo, entonces conservo la capacidad de destruiros no 6.000 veces, sino 3.000 veces¬Ľ.

Conocemos la historia. Estados Unidos y los pa√≠ses europeos (as√≠ como la Rusia de Putin) no hicieron ning√ļn caso al mensaje de Gorbachov. Estados Unidos hizo todo lo posible por reforzar su control militar de Europa (para ellos, esto es la ¬ęseguridad europea¬Ľ) y, para ello y con el acuerdo y la sumisi√≥n de los aliados europeos, ampliarlo geopol√≠ticamente integrando en la OTAN a todos los pa√≠ses con fronteras europeas con Rusia (excluyendo a Bielorrusia). La historia de esta pr√≥rroga, hecha de tratados y acuerdos incumplidos y de promesas incumplidas, especialmente por parte de Estados Unidos y, ¬ępor alianza¬Ľ, de los europeos, est√° bien resumida en un largo y riguroso art√≠culo de Hall Gardner, profesor de la Universidad Americana de Par√≠s, publicado en Other News el 25 de febrero pasado¬†https://www.other-news.info/the-case-for-a-neutral-ukraine/

Persiguiendo frente a un ¬ęenemigo¬Ľ considerado sist√©mico, su estrategia de dominaci√≥n de todos los tiempos¬†La paz a trav√©s del poder, Estados Unidos ha logrado su objetivo. Ha ¬ęganado¬Ľ. ¬ŅPero qu√© han ganado? ¬ŅQu√© ha ganado la Uni√≥n Europea? Pi√©nsese que esto es el colmo de la hipocres√≠a: para financiar el env√≠o de material de guerra y la ayuda econ√≥mica a los ucranianos para reforzar su ej√©rcito, la Comisi√≥n Europea recurri√≥ al Fondo Europeo para la Paz, que cuenta con un presupuesto de 6.000 millones de euros. Sin duda pens√≥ que la paz se pod√≠a construir armando a la gente. Al apoyar a Estados Unidos en la ampliaci√≥n de la OTAN hacia el Este, los europeos han ganado en tener una guerra en casa.

¬ŅQu√© han ganado los ucranianos, aparte de aceptar convertirse en una colonia militar de Estados Unidos y, a su vez, de potencias europeas como Francia y, sobre todo, Alemania? Una colonia que, obviamente, no se limitar√° al √°mbito militar, sino que ya es econ√≥mica y financiera. Lo ser√° a√ļn m√°s en los pr√≥ximos a√Īos. En las condiciones actuales de la UE, la ¬ęvictoria¬Ľ de los EE.UU. se traducir√° en una sumisi√≥n y dependencia cada vez mayor de Ucrania a las normas e intereses de los mercados financieros mundiales y a los imperativos del mercado √ļnico europeo. La libertad y la independencia de los ucranianos se convertir√°n en palabras vac√≠as sin referencias concretas.

En lo que respecta a los rusos, no han ganado nada hasta ahora. Y lo que es peor, los grupos sociales que los dominan salen bien mal parados en todos los sentidos, entre otros, a ojos de una opini√≥n p√ļblica occidental y occidentalizada que est√° fuertemente moldeada y manipulada por el sistema de informaci√≥n global dominado por los medios de comunicaci√≥n occidentales.

Por el momento, sólo los grupos sociales dominantes en Estados Unidos parecen salir ganando. Sí, han ganado al extender su control militar (y político) a toda Europa (excluyendo a Bielorrusia). Además, están consiguiendo transformar la OTAN en una poderosa estructura militar de orientación global al servicio del mantenimiento del poder de EE.UU. en todo el mundo, también de cara a sus otras guerras, especialmente la nueva guerra contra China (e India). También gracias a una mutación radical del poder militar a través de las nuevas tecnologías de la inteligencia artificial (sistemas de datos, gestión, comunicación y decisión, sistemas de satélites, nuevas energías, redes, plataformas…).

Es en este contexto que debe interpretarse la estrategia de expansión de la OTAN hacia el este. A Estados Unidos no le importa la libertad e independencia de los ucranianos. A Estados Unidos le interesa sobre todo reducir el poder de Rusia. Han ganado en provocar la guerra en Europa, después de Irak, Afganistán, Libia, Siria… entre los casos más recientes. Es increíble, parece una pesadilla, ¡nos hemos enterado de que el gobierno italiano ha anunciado una participación militar en Ucrania!

Esto nos lleva al segundo factor.

Segundo factor. La guerra se ha convertido en una forma de ser del mundo económico, tecno-científico y cultural dominante.

El esp√≠ritu de guerra es intr√≠nseco a la econom√≠a dominante. La econom√≠a de mercado financiarizada nos ha educado para la guerra, para pensar y actuar/participar en las guerras: del petr√≥leo, del trigo, de los ordenadores, de los medios de comunicaci√≥n, de los contenedores, de las vacunas, de los smartphones, de los coches, del arroz, de los pl√°tanos, de las universidades, de las redes, de las patentes, de la IA, del espacio. La guerra est√° en nuestras cabezas, en varias formas y palabras: competitividad, rentabilidad, liderazgo, n√ļmero 1, conquista del mercado, resiliencia, adaptaci√≥n, innovaci√≥n‚Ķ.

Desde hace varios a√Īos estamos convencidos de que China es ahora el enemigo, nuestro ¬ęenemigo sist√©mico¬Ľ porque es el nuevo competidor por la supremac√≠a mundial. La p√©rdida de esta supremac√≠a por parte de Estados Unidos se ve como una terrible amenaza para el futuro, para nuestra libertad. Las cat√°strofes ecol√≥gicas, en particular el clima en ebullici√≥n, nos han hecho comprender la fragilidad de la supervivencia y, por tanto, han acentuado esta profunda infiltraci√≥n de la cultura de la guerra, haci√©ndonos creer de nuevo en la necesidad de ser los m√°s fuertes, los m√°s resistentes, esta vez a nivel mundial. De ah√≠ el imperativo de dominaci√≥n mundial que se ha impuesto sobre cualquier visi√≥n de cooperaci√≥n, solidaridad, reparto y ayuda mutua. La guerra ha entrado en nuestras mentes como la lluvia en Noruega.

De ahí las grandes dificultades encontradas, principalmente por culpa de Estados Unidos, para encontrar soluciones globales comunes a las catástrofes ecológicas. De ahí el rechazo de los más fuertes, encabezados por EEUU y la UE, a un plan mundial justo y solidario de lucha contra el Covid-19 basado en vacunas accesibles a todos los habitantes de la Tierra al mismo tiempo, etc.

En este contexto, los millones de ¬ęyo¬Ľ superan a los miles de ¬ęnosotros¬Ľ y los pa√≠ses con poder nuclear creen, sobre todo los m√°s poderosos, que mantener su poder en niveles m√°s altos que los dem√°s es una condici√≥n necesaria e indispensable para su supervivencia. Y como el poder militar est√° cada vez m√°s tecnificado y vinculado al poder financiero para captar la innovaci√≥n tecnol√≥gica mundial y los mercados globales, cualquier p√©rdida de mercados tecnol√≥gicamente valiosos se considera estrat√©gicamente peligrosa para el poder econ√≥mico y, por tanto, para el poder militar.

En el pasado, eran los militares los que impulsaban la innovación y la tecnología, hoy es al revés, incluso peor: son los imperativos económicos y financieros los que obligan a los militares a producir armas nucleares. La inaceptable expansión de la fuerza militar de la OTAN y la reacción defensiva de Rusia, basada en la seguridad por medios inaceptables, están en línea con esta cultura de guerra generalizada.

¬ŅQu√© hacer?

La sabiduría y la preocupación por salvaguardar el futuro pacífico de la humanidad y la supervivencia del mundo nos llevan a dar prioridad a tres líneas de acción, apoyadas por una fuerte movilización ciudadana.

En primer lugar, el cese inmediato de las hostilidades sobre el terreno y dejar que las negociaciones entre rusos y ucranianos decidan qué hacer a continuación. Por lo tanto, la prohibición de acciones como el envío de armas y dinero a los ucranianos o a los rusos; la suspensión inmediata de las sanciones contra Rusia.

Adem√°s, un compromiso por parte de la OTAN de detener el proceso de integraci√≥n de Ucrania en la OTAN (recordemos que los franceses y los alemanes se opusieron a ello a principios de los a√Īos 90) y, por parte de Rusia, de abandonar cualquier posibilidad de recurrir a las armas nucleares; la convocatoria de una convenci√≥n europea para definir un nuevo tratado sobre seguridad europea.

Por √ļltimo, sentar las bases, basadas en el respeto del actual Tratado de la ONU sobre la prohibici√≥n de las armas nucleares, para la redefinici√≥n de un Pacto Mundial de Seguridad, en particular mediante aplicaciones muy concretas en los √°mbitos de la energ√≠a, el agua, las semillas, la salud, el transporte, la informaci√≥n y el conocimiento. Nunca antes la seguridad global, para todos, basada en la responsabilidad com√ļn de los bienes esenciales para la vida ha sido tan obvia, necesaria y urgente.

Riccardo Petrella
Doctor of Political and Social Sciences, honorary degree from eight universities: in Sweden, Denmark, Belgium (x2), Canada, France (x2), Argentina. Professor emeritus of the Catholic University of Louvain (Belgium); President of the Institut Europeen de Recherche sur la Politique de l’Eau (IERPE) in Brussels (www.ierpe.eu); President of the “University of the Common Good” (UBC), a non-profit association active in Antwerp (Belgium) and Sezano (VR-Italy) From 1978 to 1994 he headed the department FAST, Forecasting and Assessment in Science and Technology at the Commission of the European Communities in Brussels and in 2005-2006 he was President of the Apulian Aqueduct. He is the author of numerous books on economics and common goods.

(*) Me permito dedicar estas reflexiones a Mijail Gorbachov, como homenaje a una de las principales figuras pol√≠ticas del siglo XX, ferviente defensor de las relaciones de confianza y transparencia entre los ciudadanos y de las relaciones pac√≠ficas entre los pueblos, √ļnico estadista que, siendo presidente de la URSS, la segunda potencia militar del mundo, se atrevi√≥ a proponer oficialmente el desmantelamiento coordinado de las armas nucleares.